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Asesinan a joven barbero en Bayunca: cinco disparos acabaron con la vida de Rubiel Junior López Ávila frente a su negocio
Asesinan a joven barbero en Bayunca: cinco disparos acabaron con la vida de Rubiel Junior López Ávila frente a su negocio

La tarde del Sábado en Bayunca parecía transcurrir como cualquiera: calor persistente, motos que iban y venían, vecinos conversando frente a las casas. Pero a las 3:20 exactas, la calma se quebró. En la avenida La Cordialidad, donde Rubiel Junior López Ávila solía trabajar entre tijeras, máquinas y bromas con clientes habituales, la rutina tomó el rumbo definitivo de una tragedia.
Rubiel, de 29 años, estaba en su peluquería cuando dos hombres en moto se detuvieron frente al local. El parrillero bajó con decisión, como quien ya tiene un destino trazado, y sin palabras descargó cinco disparos contra él. Ni el ruido ni el movimiento alcanzaron a dar aviso previo. El cuerpo de Rubiel cayó sin oportunidad de defensa, ante la mirada impotente de su padre, un líder comunitario, que había ido a visitarlo y terminó siendo testigo del instante en que la vida de su hijo se extinguía.
Quienes estaban cerca corrieron para auxiliarlo, intentando que el espanto no fuera irreversible, pero en el centro asistencial solo pudieron certificar lo inevitable: Rubiel ya no estaba. La noticia se regó por el corregimiento como un viento oscuro, acompañado de mensajes de indignación y de dolor. No solo era el barbero de confianza; también era conductor de colectivo, un joven conocido por muchos, con el que se cruzaba uno casi a diario en alguna esquina o detrás del volante.
Las autoridades iniciaron la investigación, aunque por ahora nada parece claro. No hay versiones oficiales sobre los autores del crimen ni sobre las posibles causas. Se sabe —como un rumor que ya tiene fuerza de hecho dentro de la comunidad— que meses antes el nombre de Rubiel habría aparecido en un panfleto amenazante y que incluso sobrevivió a un atentado previo del que salió corriendo con vida. Nada de esto ha sido confirmado por la Policía Metropolitana, que tampoco reportó antecedentes en su contra.
Mientras las preguntas se acumulan y el miedo vuelve a hacerse huésped permanente en Bayunca, el corregimiento despide a Rubiel con más incertidumbres que respuestas. La barbería ha quedado en silencio, y al pasar por ahí todavía parece escucharse el zumbido de una máquina de afeitar que, como su vida, quedó detenida a mitad de historia.

